Voy en el colectivo, escucho mi metal y soy feliz. Feliz aunque sean las diez y media de la mañana y haya dormido poco, feliz aunque me duela el estómago, feliz aunque sepa que va a haber una muchedumbre de gente en el evento.
Y soy feliz hasta que se suben los pardos faux-hippies con su guitarrita de morondanga. Y se sientan atrás mío, y hacen ruido y se pegan. Y no soy más feliz, estoy molesto y me encantaría tener una ametralladora para que se mueran bien muertos.
Pienso que se van a bajar pronto - Parque Lezama está cerca y ese debe ser el destino de los parduzcos. No, pasamos el predio ferial y siguen haciendo quilombo. Pasan canciones, y me quiero matar. Termina Epica y empieza Within Temptation y los negro-hippies roñosos gritan algo inentendible sobre no sé que “mina”. ¿Se irá preso por tirar a una horda de un colectivo en marcha? Pienso que sí y mastico mi ira.
Se bajan en Microcentro, creo que van a tomar el subte. Ojalá sean tan idiotas y se caigan y los pise el vehículo. Me ponen de mal humor.
Hay embotellamiento por una maratón de porquería, no llega más el colectivo. Mi histeria aumenta, quiero matar a todos los pelotudos con remera naranja que intentan correr. ¿Y si tomo el mando del colectivo y me mando por el medio de la 9 de Julio, dónde están los enfermitos para pisarlos a todos? No, el control mental no me funciona bien hoy - dolor de estómago.
Finalmente bajo, pienso que el día esta nublado. Llego al paseo, y una enferma mental con orejas de neko me empuja para abrazar a la amiga/amante/trola/confidente que también tiene orejas. Les grito que las odio porque son unas nekos de mierda y todos me miran con cara amenazante. Los miro con cara de asco, pienso que a mi no me van a ganar. Tomen mierdas, pude irme al Mc sin que me digan nada. Mueran en la ignorancia de tener orejas de gato sucias, sucias, sucias. Originalmente no eran marrones chicos, así que hay que lavarlas.
Me encuentro con mis amigos, me quejo de la gente. Entro a la sala, demasiada gente. Calor humano. ¿La calor humana? No, mucho calor humano. Demasiado. Y recién empieza.
Empujo, pataleo, piso y domino al mundo con pochoclo para llegar a los pins. Compro muchos, y empiezo a vociferar cuando veo el merchandising de Twilight.
Digo en voz alta que el libro es una mierda, que la idiota mormona no sabe escribir, que no puede describir dientes como “brillantes”, que no puede tener un capítulo entero sobre nieve. Las faux-lolitas que no pueden ser góticas porque no les da el presupuesto me miran. Las relojeo, las miro con asco, me miran, me acuerdo de la parda que me pseudo-insultó en el recital de Epica por mirarla y me dan ganas de hacer lo mismo. Pero veo un reloj de Konata y me voy corriendo. Empate, lo doy por empate.
Proyecciones pedorras, películas feas, no llego a ver el capítulo de Haruhi pero si el de la gente pseudo-topo. Muchos cosplayers de Naruto. Pienso en decirles que los odio, me retracto. O sea, pobres, no conocen otra serie.
Compro cosas, muchas, al pedo. Me cagan, dejo que me caguen con una billetera de cuerina fea. No importa, es Nerv.
Me tomo el colectivo. Se sube otra tanda de pardas que empiezan a hablar de lo que quieren estudiar.
Dicen que la carrera de medicina dura dos años. Tengo ganas de gritarle a la energúmena que puede llegar a durar 7, pero me retracto. La otra quiere estudiar “genética”, que es “tomar huellas digitales y hacer exámenes de ADN. Lo que estudias en la Policía”. Quiero vociferar que eso no es genética, que es policía científica. Pero ya fue, no quiero peleas - mis defensas están bajas.
Se bajan, agradezco a todas las deidades habidas y por haber. Inclusive a Amaterasu, aunque esté nublado y lloviendo.
Me bajo, camino a casa, prendo la PC. Me duele la cabeza, y quiero matar a todo el mundo.
No sirvo para interactuar socialmente, lo sé más que bien. Tengo que mejorar mi control mental… y los pochoclos.
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